Como toda tecnología emergente cuando se encuentra en su pico de expectativas, es difícil identificar cuánto de lo que se habla sobre el metaverso es exagerado y cuánto tiene que ver con la realidad. 

Sin embargo, mientras el concepto evoluciona para transitar los siguientes estadíos de la curva de Gartner (el valle de la desilusión y la meseta de la productividad), los bancos no pueden subestimarlo y deben considerar sus estrategias para aplicar en este mundo virtual.

Recordemos que en el metaverso podremos tener tanto nuestra identidad como nuestra propiedad digital, viviendo una interacción inmersiva potenciada por múltiples dispositivos. Los cascos y lentes de realidad virtual o realidad aumentada, guantes y otros elementos hápticos permiten una percepción sensorial para vivir experiencias diferentes a las de nuestro día a día.

La era de la convergencia

Puntualmente, en la banca veremos el término “metaverso” asociado a Web3, blockchain y criptoeconomía: tres conceptos que convergerán en muchos casos de negocio.

Web3 refiere a un movimiento cuyos conceptos y creencias fundamentales tienen que ver con la descentralización y la transparencia. Blockchain, a una tecnología basada en una cadena de bloques descentralizada e inmutable, donde cada nuevo bloque se agrega sin que se modifiquen los anteriores, lo que genera un registro asentado, certificado e inmutable lo que garantiza su integridad y disponibilidad. 

La criptoeconomía apunta al negocio: combina teoría de juegos, matemáticas y otras metodologías de economía para diseñar, desarrollar y facilitar las operaciones de las redes descentralizadas, con mecanismos como criptomonedas o tokens. En la industria financiera surge así la idea de DeFi (finanzas descentralizadas). 

Tiempos modernos

El metaverso abre oportunidades para bancos tradicionales y digitales, fintech y DeFi. Por lo pronto, ya son muchas las entidades que abrieron sus espacios de representación en el universo virtual, aunque aún no permiten transacciones. 

En cambio, se enfocan en ocupar el terreno antes que los competidores (como lo hacían con las sucursales físicas en otra época), en generar espacios de aprendizaje y experimentación con costos relativamente bajos y en potenciar la imagen de marca, en especial en segmentos como criptomonedas y NFTs y con foco en las generaciones más jóvenes.

¿Los objetivos? Mostrarse modernos frente a clientes y prospectos y apoyar a su estrategia de marca empleadora para tratar de atraer al hoy por hoy escaso talento digital.

El que pega primero…

Estamos en una etapa de desarrollo muy incipiente, pero las oportunidades de desarrollo de una nueva generación de servicios en un entorno inmersivo es inmensa. 

Algunos ejemplos: financiación de terrenos en el metaverso, hipotecas sobre bienes virtuales, fideicomisos para el desarrollo de proyectos virtuales, entrenamiento de la fuerza laboral, servicios de billeteras para gestionar múltiples monedas (físicas y criptos), educación crediticia gamificada, fidelización del cliente, créditos de consumo para bienes en el metaverso…

Ingresar al metaverso implica para los bancos asumir los riesgos propios de la innovación. No hacerlo, genera un riesgo aún mayor: el de no ser atractivos para las nuevas generaciones de nativos digitales.

¿Cuál te parece la estrategia más adecuada que deben encarar los bancos en función del metaverso? Contáctanos haciendo click aquí y conoce más sobre nosotros en nuestras redes LinkedIn y Twitter.