La industria farmacéutica busca la mejor receta para una transformación digital efectiva

Tecnologías como la inteligencia artificial, el análisis de datos o blockchain pueden jugar un papel clave para mejorar no sólo la salud del negocio, sino también la calidad de vida de la sociedad.  

Es una de esas industrias en que las nuevas tecnologías no sólo permiten mejorar eficiencias, acelerar la toma de decisiones, bajar costos o generar nuevos ingresos. En la farmacéutica, la transformación digital es crucial para mejorar la calidad de vida de las personas e incluso salvar vidas.

En efecto, el análisis de datos y la inteligencia artificial (IA) son claves para acelerar la investigación y el desarrollo de medicamentos. Al mismo tiempo, tecnologías como blockchain permiten una trazabilidad perfecta de punta a punta, garantizando que los productos estén en el lugar adecuado y en el momento oportuno con los máximos niveles de transparencia. Y una automatización de la cadena de suministro con una correcta gestión de proveedores podría generar ahorros significativos.

Estos son apenas tres ejemplos de un número potencial prácticamente infinito: cada empresa puede encontrar la mejor receta en su viaje a la transformación digital para aumentar la competitividad y generar un impacto social significativo.

En especial, en un mundo con una población creciente (Naciones Unidas estima que seremos 8.600 millones de personas en 2030) y que, según el mismo organismo, cuenta con una población de mayores de 65 años que crece a mayor velocidad. Con los sistemas de salud a máxima presión, la digitalización puede marcar la diferencia entre el colapso y el bienestar.

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Una situación que tiene remedio

La digitalización está en la agenda de la industria. Prácticamente, no hay compañía en el sector que no reconozca la importancia de avanzar con un proceso de transformación, sumar tecnologías emergentes o generar nuevos modelos de interacción con profesionales y pacientes, para generar experiencias más atractivas y mejores resultados en los tratamientos.

De hecho, la consultora de mercado Gartner estimó que, a nivel mundial, la industria de la salud y de ciencias de la vida invirtió nada menos que US$240.500 millones, con un aumento en el gasto de entre 11,9% y 13,1%.

Sin embargo, la brecha entre la palabra y la acción aún necesita romperse. Un estudio realizado por una importante consultora a fines de 2022 detectó que las inversiones hasta el momento se concentran en casos de uso específicos o en soluciones para resolver dolores puntuales.

Queda pendiente, en líneas generales y, por lo tanto, una visión que lleve a cambios organizativos profundos que serán, en definitiva, los que permitirán alcanzar los beneficios potenciales que las nuevas tecnologías pueden ofrecer al sector.

Por ejemplo, la automatización de procesos utilizada a escala organizacional para acelerar la documentación regulatoria, el monitoreo de pacientes o los procesos de reclutamiento de participantes. O el análisis predictivo para anticipar la demanda y producir en consecuencia.

Desafíos genéricos

En el camino hacia una verdadera transformación digital, las empresas farmacéuticas enfrentan algunos desafíos. Por lo pronto, necesitan establecer un mindset digital y alinear claramente sus inversiones en tecnología con los objetivos globales de negocios. Es decir, romper con esa inercia de “proyectos en silo” para comenzar con una visión escalar que abarque a toda la organización.

La modernización de aplicaciones y la aceleración de la migración hacia la nube es otro componente clave: muchas veces, los pesados sistemas heredados son un obstáculo insalvable en el camino hacia la innovación.

En tercer lugar, es imprescindible un trabajo dedicado en garantizar que los datos -que existen y que se han almacenado en cantidades enormes a lo largo de los años- sean de buena calidad, estén integrados, puedan ser accedidos por las personas correctas en el momento propicio y estén protegidos.

Los datos, bien cuidados

La privacidad de los datos es un tema en sí mismo: tanto las regulaciones generales como la europea RGDP como la HIPAA (Ley de Portabilidad y Seguridad del Seguro Médico) de Estados Unidos, así como los marcos normativos de cada país, ponen el foco en proteger los datos personales y verificar quién los va a recopilar, acceder, utilizar o divulgar y con qué objetivo. Cada iniciativa digital, por lo tanto, debe considerar este aspecto desde el momento cero.

Este punto también actúa como barrera a la hora de generar ecosistemas interoperables en el mercado: las empresas del sector son reacias a compartir información y, por lo tanto, demoran en obtener los beneficios que podría significar un trabajo colaborativo. Por ejemplo, con múltiples partes especializadas en mercados individuales lanzando tratamientos innovadores más efectivos de manera conjunta, combinando sus conocimientos.

Por todo lo expuesto, la presencia de un socio tecnológico con amplio conocimiento de las tecnologías emergentes y con experiencia en la industria farmacéutica resulta fundamental para ayudar a entender el negocio desde una perspectiva innovadora, incorporar información sobre la dinámica del mercado y multiplicar el impacto positivo de la inversión en transformación digital.

Cuando la industria farmacéutica invierte en transformación digital, no sólo está mejorando su propio futuro, sino también el de la sociedad.

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