La economía general continúa una tendencia de crecimiento muy moderado. Al mismo tiempo, las inversiones en transformación digital continúan incrementándose bastante por encima de esos valores.

En Latinoamérica, este fenómeno se estaría produciendo por, al menos, el segundo año consecutivo. Ya para 2023, IDC había advertido que mientras se esperaba un alza del PBI regional de apenas el 2,1%, la suba en gasto vinculado a IT, en especial las nubes, las redes, el almacenamiento y los servicios profesionales, rondaría el 12%.

La historia vuelve a repetirse, la misma consultora sostiene que la región invertirá US$81 200 millones en transformación digital durante los próximos doce meses, por encima de economías maduras y superior a las previsiones para este subcontinente. El Banco Mundial, por ejemplo, prevé que la desaceleración continuará su marcha y que el crecimiento para 2024 será en Latinoamérica de 2,3%.

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Las razones para un fenómeno

 

En otro informe, el de las predicciones tecnológicas para 2024 a nivel global, la propia IDC sostiene que el incremento en las inversiones en transformación digital se ubica por encima del crecimiento del PBI debido a que “las empresas se ven obligadas por las demandas del mercado a hacer crecer los modelos de negocio digitales y fortalecer las capacidades digitales”.

El futuro de los negocios es digital. Ya no se trata de utilizar nuevas tecnologías para ahorrar costos o generar eficiencias. Hoy la inversión en innovación es lo que garantiza la resiliencia en el largo plazo, el crecimiento del negocio y la capacidad de seguir atrayendo tanto a los nuevos consumidores como a los mejores talentos.

Un esfuerzo en el que todas las organizaciones deberían estar poniendo en foco: en breve, la mayoría de ambos grupos pertenecerá a la generación Z según, respectivamente, Bloomberg y John Hopkins University.

Entre interacciones y presiones

 

Otro factor que lleva a duplicar los esfuerzos de transformación digital se apoya en los nuevos modelos de negocios que implican integraciones de sistemas, bases de datos y aplicaciones fuera de los límites de la organización.

Las cadenas de suministro inteligentes, por ejemplo. Una importante consultora sostiene que la integración entre las diferentes empresas que conforman una misma cadena de valor no sólo tiene beneficios pragmáticos como mayor eficiencia a menor costo, sino que también permite mitigar riesgos y abordar los problemas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG).

El camino recién comienza a transitarse: el mismo informe encontró que el 83% de los líderes afirma que sus inversiones en digital supply chain aún no estuvieron a la altura de las expectativas.

Un desafío similar se presenta para los ecosistemas digitales: conjuntos de organizaciones que comparten información y desarrollan procesos fluidos entre los diferentes participantes para obtener una visión de 360º del cliente y entregarle el máximo valor posible.

Gartner estima que las empresas que logran conformar ecosistemas exitosos tienen el potencial de crecer entre un 27% y un 32% por encima del promedio de su industria. Pero la misma consultora lanza una advertencia: el 85% de los ecosistemas falla entre los primeros tres a siete años desde su lanzamiento.

Bajo presión

 

Otra cualidad de las nuevas tecnologías es que evolucionan de manera continua, casi obligando a las empresas a seguir el ritmo, adaptarse y adoptarlas.

La explosión de la inteligencia artificial (IA) en 2023, consecuencia en buena parte de la popularización de la IA generativa, ya se estaría traduciendo en inversiones por encima de las esperadas, al punto que IDC estima que para 2027, las 5000 empresas más importantes de América Latina dedicarán más del 25% del gasto básico en TI a iniciativas de IA.

Incluso, la consultora indica que esta tecnología será clave para cubrir clientes desatendidos, ya que permite llegar con nuevas experiencias a costos de operación más eficientes.

De nuevo: las buenas noticias vienen acompañadas de una advertencia. El mismo estudio advierte sobre las dificultades que podrían experimentar los CIO ante semejante explosión de casos de uso potenciales para mantener alineadas las selecciones de proveedores y las prioridades de las operaciones de IT.

La rueda no deja de girar

 

Y la rueda sigue girando. Mientras que las empresas continúan buscando los mecanismos para adoptar la IA y poder extraer valor de esa tecnología tan disruptiva, aparece sobre la mesa otro concepto que tiende a revolucionarlo todo: la computación espacial.

Impulsada por el lanzamiento de las nuevas Vision Pro de Apple, esta tecnología comienza a ser considerada como el paso de inicio para un metaverso maduro, totalmente inmersivo y con una experiencia en que el usuario no puede distinguir lo físico de lo digital. Si bien aún falta el desarrollo de otras tecnologías para que ello ocurra, las organizaciones necesitan explorar este nuevo canal que, en el plazo de una década, podría terminar imponiéndose.

En resumen, un mercado cada vez más exigente, innovador y con potencial para disrupciones mantiene a las organizaciones continuamente motivadas a buscar herramientas y soluciones que les permitan ya no sobrevivir, sino mantenerse a la vanguardia, con ese delicado equilibrio que consiste en sostenerse en el corto plazo y prepararse para liderar en el futuro.

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