Con una inversión en el mercado de inteligencia artificial en Latinoamérica que superó los 4 mil millones de dólares en 2024 y continúa con un fuerte impulso de crecimiento durante el 2025, las organizaciones ya no se preguntan si deben implementarla o no, sino cómo hacerlo de forma ética y efectiva.
Este fue el tema central abordado por Juan Echagüe, doctor en informática y director regional de I+D en Practia, una empresa Publicis Sapient, durante una inspiradora conversación en Café Plus, donde repasó las oportunidades, desafíos y el impacto real de la IA en las compañías de América Latina. “El mundo está cambiando aceleradamente y nosotros tenemos que poder manejarlo. La principal habilidad será aceptar el cambio”, comentó.
Democratización de la IA: Transformación del presente.
En la actualidad, la inteligencia artificial ya funciona como una herramienta democratizada que redefine la manera en que las empresas crean valor, diseñan el futuro de sus operaciones y se conectan con sus clientes.
“Hoy usar inteligencia artificial es casi la nueva manera de googlear”, dijo Echagüe, reflejando cómo esta tecnología pasó de ser compleja y reservada para expertos, a estar al alcance de todos los equipos de trabajo.
Este acceso masivo les ofrece a las empresas un valor tangible al ganar en eficiencia y optimización, automatizar procesos, y llevar la personalización a niveles nunca vistos.
Ejemplo de esto es el saludo de Año Nuevo de Publicis, empresa madre de Practia, que generó 100.000 videos distintos y personalizados <uno para cada empleado> demostrando que la hiperpersonalización ya es una realidad tangible.
El siguiente gran paso: Los agentes inteligentes.
Más allá de la IA generativa actual, Echagüe anticipa que el próximo salto será la etapa de desarrollo de los agentes inteligentes, “Yo creo que el impacto va a ser muy grande, que todavía no tenemos una dimensión de eso”, comentó.
Estos sistemas autónomos serán capaces de planificar, ejecutar, medir resultados y volver a mejorar a partir del aprendizaje generado. Respondiendo al clásico ciclo de mejora continua, permitirán que todo tipo de tareas y procesos se automaticen y optimicen, generando una enorme eficiencia para las compañías.
IA aplicada con impacto concreto: Practia, una empresa Publicis Sapient.
“Cuando yo lo cuento, digo que hacemos esencialmente siempre lo mismo: Buscamos una tecnología nueva que esté madurando, la conocemos, la dominamos, y la acercamos a nuestras empresas clientes”, comentó Juan.
Desde Practia, el enfoque es claro: aplicar inteligencia artificial de forma práctica, identificando el valor real para cada negocio. El objetivo siempre es el mismo, ayudar a las compañías a transformar su forma de trabajar, crecer y competir en la era digital.
Practia aborda esto desde un marco ético estricto y un trabajo constante de alfabetización digital, ayudando a que los equipos no solo adopten la IA, sino que comprendan sus implicancias.
Desafíos éticos: ¿Cuáles son los límites?
La enorme potencia de estas herramientas también plantea algunas dificultades: ¿dónde está el límite entre personalización y manipulación? ¿Cómo evitar sesgos y malas prácticas?
La inteligencia artificial ya está cambiando la manera en que pensamos. Por eso, la gran pregunta no es si las empresas se sumarán a este cambio, sino cómo lo harán de forma estratégica, ética y sostenible. Para lograrlo, queda claro que deben implementarse controles rigurosos y marcos éticos que engloben esta novedosa y potente herramienta.
En conclusión, Echagüe resaltó que la clave para el futuro estará en aceptar el cambio, y para las organizaciones, el desafío será crear entornos donde las personas se sientan acompañadas en ese proceso, manteniendo la confianza y el propósito.
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