La expansión sin precedentes de la inteligencia artificial generativa y el procesamiento de grandes volúmenes de datos ha colisionado de frente con las capacidades energéticas y los compromisos medioambientales globales.

En el año 2026, la informática de alta densidad y el entrenamiento de modelos fundacionales de inteligencia han dejado al descubierto una verdad física insoslayable: cada carga de trabajo (workload), cada inferencia algorítmica ejecutada y cada consulta en lenguaje natural consumen una cantidad sustancial de energía eléctrica y recursos hídricos para la refrigeración de los sistemas de cómputo.

El desafío estratégico para las direcciones generales de tecnología ha mutado de forma drástica; ya no se trata simplemente de calcular cuánta potencia de procesamiento en la nube o cuántos teraflops se requieren para desplegar una aplicación, sino de descifrar cómo escalar la inteligencia de la empresa manteniendo un costo marginal controlado, sin comprometer los objetivos corporativos de sostenibilidad, rentabilidad y cumplimiento normativo de la organización.

Las dimensiones de este desafío energético se manifiestan con claridad en los análisis predictivos de la industria. Gartner anticipa de manera categórica que, para el año 2027, el 75% de las organizaciones a nivel mundial habrá implementado e institucionalizado programas formales de sostenibilidad ambiental en sus centros de datos, transformando la eficiencia ecológica de un criterio filantrópico a un requisito arquitectónico. En idéntica sintonía, las proyecciones para el año 2026 apuntan a que el 50% de las corporaciones globales gestionará de forma activa, automatizada y en tiempo real el consumo energético de sus entornos de nube híbrida y multinube mediante el uso de herramientas especializadas en observabilidad y sostenibilidad de software, integrando la métrica ambiental en las decisiones financieras de TI (Green FinOps).

Alexa Carreño

“Una empresa aumentada que base su estrategia de crecimiento e innovación en modelos avanzados de inteligencia artificial, pero que lo haga sobre una infraestructura tecnológica ineficiente y desbocada energéticamente, se vuelve, a mediano plazo, un ecosistema económicamente inviable y operativamente insostenible. Por ello, el Green IT emerge hoy no como una iniciativa aislada de responsabilidad social, sino como el habilitador estructural indispensable para el crecimiento rentable basado en IA”.

Carlos Lacchini

Practice Manager de Data & IA en Practia.

En el panorama latinoamericano, el despliegue de infraestructuras sostenibles adquiere un matiz de alta urgencia debido a las asimetrías en la matriz energética de la región y a la necesidad de optimizar los costos operativos en mercados de alta volatilidad cambiaria.

Las corporaciones se enfrentan a la disyuntiva de acelerar su digitalización industrial para no perder competitividad internacional, al mismo tiempo que deben mitigar el impacto financiero del incremento de las tarifas energéticas y ceñirse a las nuevas regulaciones climáticas que los inversores internacionales exigen de forma mandatoria.

Gilberto Strafacci

“En la economía digital contemporánea, la eficiencia ambiental se ha convertido en un componente estructural de primer orden en el diseño de arquitecturas tecnológicas, situándose exactamente al mismo nivel de criticidad que la alta disponibilidad, la ciberseguridad avanzada o la escalabilidad elástica de los sistemas. Quien no diseñe su código y su infraestructura pensando en el consumo de energía destruirá el valor financiero generado por la innovación”.

Gonzalo Pasquini

Development Practice Manager en Practia.

Para guiar a sus clientes en la resolución de este dilema operativo, la estrategia integral de Practia en Green IT se enfoca en tres líneas de acción técnica de alta precisión. Primero, Practia acompaña a las organizaciones en la transición hacia nubes públicas e infraestructuras híbridas. En segundo lugar, implanta prácticas avanzadas de optimización de código, analizando la eficiencia de los algoritmos y reestructurando las cargas de trabajo para que el entrenamiento de modelos pesados se ejecute de manera automatizada en horarios de baja demanda.

En resumen es possible reducir sustancialmente el costo total de propiedad (TCO) tecnológico de sus clientes, garantizando que el camino hacia la empresa aumentada sea rentable, sostenible y plenamente alineado con los estándares climáticos del año 2026.

Si quieres profundizar más sobre las Tendencias 2026, te invitamos a leer nuestro Insight Anual 2026 aquí

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