Y finalmente llegó la “explosión RPA”

​Situación típica: mientras que hasta hace no tanto pocos conocíamos el concepto, días atrás terminé escuchando hablar de RPA en la fila del supermercado. Es el clásico “hype“, el momento en el que según mis amigos de Gartner la tecnología se encuentra en la cúspide de expectativas infladas, ese momento que precede al descenso hacia el abismo de la desilusión. Es el momento en donde evangelizar ya no es necesario, es el momento en que florecen las promesas y las historias de éxito. De las reales y de las otras también, y, fundamentalmente, si somos inteligentes estaremos en condiciones de obtener excelentes resultados al aplicar en el ámbito, el timing y el modo correcto una tecnología que está hoy suficientemente madura y probada.

¿Qué viene primero el huevo o la gallina? ¿Procesos optimizados robotizados o quick wins sobre procesos horribles?

Y así en las distintas organizaciones surgen proyectos de RPA impulsados y estructurados desde diferentes perspectivas. Quienes llevan años poniendo su foco en la mejora de los procesos de negocios entienden que solo tiene sentido automatizar procesos buenos. Aquellos que ya fueron optimizados, que son lean y que están suficientemente enfocados en el cliente. ¿Cuál es el sentido de automatizar lo malo -dicen- homologando y acelerando procesos que están mal diseñados de raíz? Del otro lado, nos encontramos conque años de spaghetti y legacy tecnológicos generan millones de horas malgastadas en asuntos tan banales como el ingreso de la misma información en múltiples plataformas, a través de un proceso lejísimo del óptimo y en el que las complejidades organizacionales y de IT nos tienen esperando hace años por una solución. A riesgo de entrar en conflicto con visiones que Ud., estimado lector, tal vez pueda incluso encontrar en estas mismas páginas, permítaseme ser un ferviente defensor del uso de RPA en esos quick wins que muchos desprecian, pero entregan valor concreto y medible de cara al cliente y permiten destinar a nuestros bien amados colegas humanos a tareas de mejor valor agregado que la mera transcripción múltiple de información. Son esos quick wins que vienen a atacar problemas que nuestros enfoques tradicionales no han logrado resolver en años y que, mientras esperamos por la implantación del proceso óptimo y la nueva solución full-stack omnichannel, contribuirán, más de lo que imaginamos, a la felicidad de nuestros clientes y nuestros buenos colaboradores.

Sin embargo… una pregunta elemental que debemos hacernos es… ¿qué tan quick serán esos wins?

Los anticuerpos corporativos: entre la enfermedad autoinmune y el necesario compliance.

Con tanto media hype hablando de la revolución de la Inteligencia Artificial, la Robótica, la desaparición del trabajo y otras tantas predicciones similares, no es nada extraño que a lo largo de la implantación de soluciones basadas en RPA podamos encontrar diversos perfiles de resistencias al cambio. No ha sido extraño encontrar a lo largo de nuestro recorrido robotizante un muestrario de los distintos perfiles clásicos de la resistencia. El entusiasta “juntémosnos y vayan“, el más sincero, pero igualmente resistente “objetor serial“, nuestro viejo conocido “José Procastinador” y tantos otros… Son los clásicos anticuerpos organizacionales que reaccionan ante lo que creen enfermedad.

Sin embargo, no debemos subestimar el persistente afán de nuestros amigos robots por saltearse controles y normas que años de SOXBasilea y tantos otros han conseguido institucionalizar en nuestras empresas.  Y así como al implantar soluciones basadas en RPA, por más pequeñas que sean, es fundamental una adecuada gestión del cambio, también es fundamental la participación temprana de aquellas áreas enfocadas en seguridad y compliance. Es entendible… años cuidando aspectos como la trazabilidad, la protección de claves, etc. para que venga un cualquiera a pedir la creación de usuario y password de múltiples aplicativos para un conjunto de robots encargados de transaccionar masivamente en nuestros sistemas…

Del RPA al smartBPA – algunos tips para comerse al elefante.

Por estos y otros fenómenos comparables que encontramos en nuestro recorrido robotizador, es que en nuestra visión creemos que más que RPA, lo que las organizaciones necesitan es smartBPAUna automatización inteligente de procesos de negocios que sea oportunista en el buen sentido del término, que entienda que quick es diferente de quick and dirty, que utilice la tecnología para poner a las personas en el centro y no al revés, que genere éxitos visibles y medibles en el corto plazo, que den mejor sustento a los necesarios esfuerzos estructurales por mejorar los procesos de negocios y las plataformas de TI que les dan soporte, que contemple la línea que existe entre el necesario compliance y la inefectiva sobre – burocracia y que, por último, contemple el real estado del arte de las tecnologías para elegir el timing adecuado para su introducción.

Solo por dar un ejemplo, nos toca cada vez más seguido llegar a lugares en donde la sobreventa de expectativas sobre las tecnologías basadas en machine learning ha generado fracasos y desencantos en donde existen visibles oportunidades de éxito. ¿Cómo? Utilizando esas mismas tecnologías para soluciones mejor elegidas, tal vez un poco menos fancy, tal vez ni siquiera, pero soluciones para las que sin dudas esas tecnologías sí están maduras y pueden igualmente generar excelentes impactos y retornos.

En resumen, creemos que es mucho más posible comerse al elefante de a bocados que de una vez y utilizamos el smartBPA como una herramienta en ese camino. En nuestra recorrida por diferentes organizaciones encontramos múltiples evidencias de lo consistente del camino. Y en ese camino hay errores que ciertamente recomendamos no cometer a la hora de prepararnos para el banquete. Entre ellos, no subestimemos el tamaño del elefante, menos que menos su capacidad de resistir a las patadas.