En el año 2026, la frontera de la competencia global no se dibuja a través de los límites geográficos tradicionales, sino mediante la capacidad de asimilación cognitiva y operativa de las organizaciones frente a las tecnologías exponenciales.

El tejido corporativo latinoamericano asiste a una transición profunda: la tecnología ha dejado de ser un mero habilitador periférico para transmutarse en el núcleo operativo e identitario de las economías, los Estados y las empresas. Este fenómeno, conceptualizado como un auténtico ‘renacer tecnológico’, encuentra su motor principal en la Inteligencia Artificial (IA) integrada directamente en el core de negocio. Cada gran disrupción en la historia humana dio origen a una nueva arquitectura empresarial: la mecanización impulsó la fábrica moderna; la informática masiva erigió la corporación digital; e Internet masificó los modelos de economía de escala. Hoy, nos encontramos en el epicentro del surgimiento de un nuevo arquetipo organizacional sostenido bajo el modelo de la Frontier Firm (Empresa de Frontera), un ecosistema donde la productividad se redefine por completo.

Este concepto de Frontier Firm, acuñado originalmente por Microsoft dentro de su investigación global sobre el futuro del trabajo e introducido en el Work Trend Index, describe a aquellas organizaciones vanguardistas que lideran la adopción avanzada de la IA generativa, los agentes autónomos y los esquemas híbridos de colaboración humano-máquina. En América Latina, la urgencia de transicionar hacia este modelo viene respaldada por datos de alta contundencia macroeconómica. Según estimaciones de consultoras globales la Inteligencia Artificial tiene el potencial latente de aportar hasta USD 4,4 billones en valor anual a la economía global, incrementando simultáneamente entre un 0,1% y un 0,6% la productividad laboral global por año. Estas cifras no representan una mejora incremental, sino una reconfiguración absoluta de las bases del crecimiento económico y la ventaja competitiva.

Daniel Yankelevich

“Consideramos que el valor estará dado por la suma de dos factores: gente y producto (people & product), y nos invita a reflexionar respecto de los alcances que la Inteligencia Artificial puede llegar a tener mucho más allá de su mera aplicación como tecnología, sino con un enfoque muchísimo más integral”, comenta.

Daniel Yankelevich

Evangelist en Practia.

La realidad empírica del mercado regional demuestra que el interés teórico se está traduciendo velozmente en despliegues prácticos. El Insight Anual 2026 de Practia, sustentado en una rigurosa encuesta regional que recopiló la voz de 289 empresas del Cono Sur, revela un panorama sumamente revelador: si bien la Inteligencia Artificial aún se encuentra consolidando su madurez técnica en comparación con infraestructuras tradicionales, avanza con la fuerza de lo inevitable. Los datos del estudio indican que el 50% de las organizaciones latinoamericanas ya se encuentra ensayando, probando y tanteando activamente el terreno mediante proyectos piloto, mientras que un contundente tercio (33%) ya ha cruzado definitivamente el umbral operativo, donde la tecnología deja de ser una promesa de laboratorio para convertirse en un impacto real y medible sobre la rentabilidad y la eficiencia del negocio. Este dinamismo ha colocado a la IA en la cúspide absoluta de la agenda de los directores de tecnología (CIOs), en perfecta convergencia con las iniciativas de transformación cultural y eficiencia operativa.

Ernesto Kiszkurno

“Hoy no estamos ante una simple mejora de herramientas, sino frente a un verdadero proceso de selección natural corporativa. Siguiendo la premisa de Darwin, no sobrevive la empresa más grande ni la más fuerte, sino la que mejor evoluciona. En nuestra región, las organizaciones que integren la Inteligencia Artificial en el corazón de su operación no solo serán más eficientes: habrán dado el salto hacia modelos más resilientes, adaptativos y preparados para liderar el futuro”.

Ernesto Kiszkurno

Director del Mercado Vertical Regional de General Business en Practia.

Para no quedar rezagadas ante este proceso de selección natural, Practia propone abordar este escenario, articulado bajo el denominado ‘Modelo Centauro’. Esta filosofía de diseño operativo establece que el máximo rendimiento corporativo no surge de la sustitución del factor humano por la máquina, sino de la combinación deliberada de sus fortalezas: la colaboración continua entre el criterio, la empatía y el contexto de las personas, y la velocidad y capacidad de procesamiento computacional de la IA.

De este modo, se da vida a la ‘empresa aumentada’, una organización cuyas capacidades se expanden exponencialmente mediante equipos que operan en simbiosis con agentes autónomos y procesos vivos que se autorregulan en tiempo real frente a la volatilidad del mercado. La solución propuesta por Practia para sus clientes implica deconstruir los silos organizacionales tradicionales e implantar frameworks globales de adopción como ‘Slingshot’ o el abordaje de IA End-to-End de ‘Bodhi’ —herencia de la experiencia global de Publicis Sapient—. De este modo, la tecnología se convierte en una capacidad organizacional internalizada, mitigando la inercia operativa y transformando el potencial latente de la IA en flujos de valor constantes, predecibles y altamente competitivos en el entorno latinoamericano.

Si quieres profundizar más sobre las Tendencias 2026, te invitamos a leer nuestro Insight Anual 2026 aquí

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