El recambio generacional y el mercado interconectado de una cadena de valor globalizada refuerzan la idea de que el trabajo se adapta a una sociedad que redefine sus parámetros.

​ Los desafíos que plantea la tendencia y los datos que la convierten en un camino sin retorno.

De las oficinas inteligentes a la colaboración y el trabajo a distancia. El espacio en el cual una gran parte de la fuerza laboral solía realizar sus tareas se está convirtiendo en parte de la historia. En apenas años, según las proyecciones, la oficina como concepto y sinónimo de ocupación administrativa cambiará de dirección: de la City a la nube. En Practia, la tendencia se refleja también en una explosión de la demanda de soluciones que, siguiendo un término acuñado por Microsoft, hoy se resume bajo el término de Modern Workplace. Se trata de plataformas que se ordenan en base a tres ejes: colaboración, flexibilidad y seguridad. “El trabajar yo solo, aislado del mundo, como célula autónoma, ya no funciona. Porque el mundo de hoy es más ágil y colaborativo, ya no funciono por mi ser único, sino que funciono en cuanto a mi inclusión en un grupo”, resume María Pilar García Sánchez, gerente de Servicios de Gestión de Practia.

Claro está, el motor que impulsa la tendencia son los cambios que conlleva una transformación digital, que -es bueno recordarlo cada tanto- no es solo tecnológica, ya que las metas y los objetivos comerciales son alcanzados por las personas. Sin embargo, hoy las nuevas tecnologías brindan la oportunidad de repensar y adaptar la forma de cómo logramos estos resultados a través de las relaciones, mediante el intercambio de conocimiento, la innovación, la interacción, la colaboración y la comunicación. El impulso más importante llega de la mano de una combinación de cuatro factores de creciente impacto: la expansión de las generaciones X, Y y Z en el lugar de trabajo imponen un nuevo set de valores, que ubica a la movilidad en primer plano; un mercado global cada vez más interdependiente, que desconoce fronteras y husos horarios, exige mayor flexibilidad; profesionales autogestionados, respetuosos de la experiencia y conocimientos del resto del equipo; finalmente, las telecomunicaciones cada vez más potentes -con la expansión de la red 5G como mejora más reciente-, garantizan un intercambio de datos continuo cada vez más económico, eficiente y seguro. Sobre estas bases se basan los hitos que dimensionan el desafío que vive hoy el mundo del trabajo.