Luego de años de proponer beneficios rotundos respecto de los antiguos modelos de infraestructura propietaria, la nube se consolidó durante 2020. Ya no solo como una opción para controlar costos de IT o manejar la escalabilidad de la potencia computacional. Sino también cloud como la herramienta clave para mantener el negocio operativo en épocas disruptivas.

Las migraciones masivas y obligadas a la nube para dar soporte al teletrabajo, al comercio electrónico, a los accesos remotos y a las operaciones automatizadas a distancia… Éstos y muchos otros cambios que se sucedieron de un día para el otro, se están transformando ahora en migraciones estratégicas para aumentar la agilidad, hacer crecer el valor de la empresa o adaptarse rápidamente a nuevos entornos de negocios, nuevos competidores o nuevos consumidores.

Todos se suben a la nube

Se trata de una tendencia mundial y que abarca todas las industrias y todos los tamaños de empresa. IDC calcula que el crecimiento de la inversión en cloud durante los próximos cuatro años será de un 17% anual. En 2025 se llegaría a los US$1,3 billones. Y no se trata de una mala traducción: son billones, no miles de millones.

La nube pública seguirá motorizando el negocio, en los que US$385.000 millones de 2021 se convertirán en US$389.000 millones en 2025. Sin embargo, los incrementos más grandes se verán en la nube privada. En particular, en la elaboración de esquemas híbridos, que se consolidan como el modelo preponderante en los próximos años, así como en los gastos “como servicio”.

Nueva cultura, nuevos desafíos

En otro de sus informes, el FutureScope que analiza las principales predicciones tecnológicas para 2022 y lo que sigue, la propia IDC destaca un cambio cultural respecto de la contratación de nube.

Para 2023, afirma la consultora, el 40% de las principales 2000 empresas del mundo modificarán el proceso de selección de la nube y priorizarán los resultados comerciales antes que los requisitos de IT.

“La administración, la optimización y la protección de diversos recursos y conjuntos de datos en la nube planteará los desafíos operativos de TI más críticos para las organizaciones”, señala el reporte.

Los beneficios de ser nativos

Gartner también hace referencias a cambios en el universo cloud para el año próximo. Lo describe en su informe Top Strategic Technology Trends 2022. Allí habla de “plataformas nativas de la nube”: tecnologías que permiten construir nuevas arquitecturas de aplicaciones resilientes, elásticas y ágiles para dar respuesta a la vertiginosa vida digital.

Estas plataformas nativas mejorarían el enfoque tradicional de migración. Éste no siempre aprovecha el total de los beneficios del modelo cloud y, en simultáneo, agrega complejidad al mantenimiento.

En resumen: las empresas seguirán invirtiendo fuertemente en la nube que promete, a su vez, entregar cada vez más beneficios. ¿Por qué hay que apostar a cloud en 2022? Porque es la vía para mantenerse ágil y resiliente en un mundo en constante cambio y porque aquellos que no lo hagan corren el riesgo de ver cómo el negocio de sus competidores se va -metafórica y literalmente- a las nubes.

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