El posicionamiento de la nube como la columna vertebral de la transformación digital no se detiene.

Hemos visto una migración masiva -acelerada por la pandemia- , así como la consolidación de la adopción de modelos híbridos que se produjo durante el último año. Al respecto, Hosting Tribunal estima que más del 90% de las empresas dependerá de la nube híbrida para el final de este año. Ahora se suma una nueva cara: la adopción de soluciones nativas para el modelo cloud.

Según Gartner, el 30% de las iniciativas digitales de 2021 se basaron en plataformas nativas de nube (CNP, cloud native platform). Esa cifra, asegura la consultora, crecerá a nada menos que el 95% para 2025. Al año siguiente, el 45% de todo el gasto de IT empresarial estará dedicado a la nube.

En este marco hay que considerar, por un lado, la adopción creciente de microservicios y el despliegue en alza de API. Por otro, el creciente uso de soluciones de low code para impulsar el citizen development, es decir, el empoderamiento de los usuarios de negocios para que creen sus propias aplicaciones.

Al mismo tiempo, emergen soluciones de nube verticales específicas para industria. Forrester asegura que las empresas comenzarán a preferir proveedores con experiencia en su rubro y que, de esta manera, se quebrará el desequilibrio en segmentos muy regulados con baja adopción de nube, como ocurre en la actualidad con los servicios financieros.

Nuevas estrategias nativas

Estas estimaciones se suman a la de Forrester que predice que la adopción de contenedores alcanzará el 50% en 2022, como consecuencia de que las CNP están ocupando un lugar central dentro de la nube empresarial.

Para Forrester, no obstante, lo más importante es que las empresas están tendiendo a replantear desde cero sus estrategias en la nube para convertirlas en nativas en lugar de seguir migrando.

¿Cuáles son los beneficios de las CNP? El principal, que aprovechan al extremo la filosofía y las ventajas del modelo de nube. Luego, que trascienden e integran las principales tendencias tecnológicas, desde inteligencia artificial y machine learning hasta big data o Internet de las Cosas.

Una mirada sustentable

Otro impulso para la transición hacia la nube está dada por el incremento del interés en las organizaciones por la sostenibilidad. Presionadas por un consumidor más responsable, regulaciones más estrictas e inversores que apuntan a colocar su dinero en empresas más cuidadosas del ambiente y de la comunidad, las estrategias verdes están en el tope de prioridades en las agendas de todos los ejecutivos.

En este sentido, IDC estima que la incorporación continua de la nube podría ayudar a eliminar nada menos que mil millones de toneladas métricas de emisión de dióxido de carbono en el período 2021-2024.

El futuro es claro: el modelo cloud ganó la partida y el avance de nuevas arquitecturas descentralizadas, como la computación de borde o edge contribuyen en esa victoria. Gartner es categórico: cualquier cosa que no esté en la nube, comenzará a considerarse legacy.

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