El concepto de Digital Oil Field revoluciona la industria petrolera con el claim de optimizar las operaciones a partir del conocimiento en tiempo real y desde una visión 360º de cada uno de los activos. Qué hay que tener en cuenta.
Las empresas del sector energético llevan décadas explorando los suelos, buscando recursos allí donde apenas existen sospechas y obteniendo riqueza donde, superficialmente y en líneas generales, lo único que se visualiza es aridez. Hoy, surge un nuevo campo de exploración y desarrollo que les abre las puertas a innumerables nuevas oportunidades: el de los datos. La transformación digital es una revolución que afecta a todas las industrias y la petrolera no queda exenta. Las nuevas tecnologías habilitan a las compañías del segmento nuevas formas de operar, de generar valor, de optimizar los procesos, de automatizar los flujos de trabajo, de colaborar, de monitorear los activos de punta a punta con máxima eficiencia. Bienvenidos a la era del Digital Oil Field.

“Nos enfrentamos a un nuevo paradigma que permi­te un tratamiento holístico e integrado de todo el pro­ceso, desde los primeros pasos exploratorios hasta la producción o desarrollo”, relata Martín Patrici, ge­rente de negocios de Practia Global especializado en el sector energía.

La combinación de un conjunto de innovaciones hace que este planteo, utópico hasta hace apenas unos años, sea hoy una realidad. Internet de las cosas – en combi­nación con herramientas de conectividad y comuni­cación mejoradas – permite llevar sensores hasta cada activo, por remoto que se encuentre, de forma tal que cualquier irregularidad, cambio de estado, necesidad de mantenimiento o alerta se informa en tiempo real al grupo de tarabajo responsable, que puede tomar acción de inmediato o, incluso, en términos preven­tivos. ¿Qué otras tecnologías juegan un papel impor­ tante en el universo de Digital Oil Field? La realidad aumentada y la realidad virtual se convierten en alia­das para el entrenamiento de las personas como si es­ tuvieran en vivo en el lugar de los hechos, para visua­lizar formaciones geológicas o para simular las tareas con maquinaria pesada. Las herramientas analíticas son clave para gestionar el enorme volumen de da­tos, big data, asociado a la nueva sensorización. La in­teligencia artificial y machine learning producen los algoritmos que determinan los tiempos óptimos de mantenimiento o los sitios con mayor probabilidad de éxito tras una perforación…

¿BIG BANG O PASO A PASO?

Uno de los desafíos que propone el Digital Oil Field es decidir cuál es el mejor enfoque que debe adoptar una compañía para implementarlo: ¿Es conveniente digita­lizar las operaciones de punta a punta de una sola vez, en el encuadre habitualmente denominado “big bang”? ¿O la mejor alternativa es establecer una estrategia de paso a paso? “El camino que más se está transitando, porque implica menor riesgo, es el de desplegar el concepto en un campo en particular y, a partir de que ese piloto entre en funcionamiento y muestre los beneficios que puede llegar a producir, se extienda la implementación hacia otras locaciones”, relata Patrici.

Las herramientas analíticas son clave para gestionar el enorme volumen de datos, big data, asociado a la nueva sensorización.

Puntualmente, en la Argentina la incorporación de nuevas tecnologías aumentó en base al creciente caudal de los proyectos relacionados con Vaca Muerta, el yacimiento de hidrocarburos no convencionales, ubicado en la provincia de Neuquén. Con una superficie de más de 30 mil kilómetros cuadrados, el área guarda la segunda reserva mundial de gas natural y la cuarta en materia de petróleo. Al tratarse de un área de explotación no convencional, la incorporación de sensores es más sencilla: recordemos que en uno convencional los pozos están diseminados, a veces con varios kilómetros de distancia entre uno y otro, mientras que en este modelo se generan pads, con varios pozos en un mismo sitio. La concentración de pozos, como se mencionó, simplifica la colocación de sensores y permite implementar de manera ágil una nueva estrategia de automatización, control de procesos, manejo de alarmas y gestión basada en indicadores. “Una vez que el piloto es probado con éxito, se planean nuevos despliegues, para avanzar hacia el objetivo final: la digitalización completa de las operaciones”, plantea Patrici.

No se trata de futurismo, debido a que ya existen soluciones que pueden aportar las mejoras requeridas. Entre ellas, las suites de software de Peloton integran la información de pozo en tiempo real y habilitan la toma de decisiones basadas en datos de calidad. Otro ejemplo son las del proveedor Petrolink, que se enfocan en la perforación: a partir del uso de sensores en el equipo, detectan pérdidas de tiempo “invisibles” y mitigan las bajas de productividad. En materia de logística, se suma el trabajo de Wirsolut, cuyas soluciones permiten realizar un tracking de la flota de vehículos, por ejemplo de aquellos que transportan arena a la zona de pozos. Con esta herramienta, es posible visualizar si hubo desvíos de rutas, retrasos o cualquier otro dato relacionado con el manejo del camión.

El salto cuantitativo en términos de mejora de procesos y de calidad de la información es notable y abarca los procesos de punta a punta. Se elimina por completo la observación manual, altamente propensa a errores, lo que permite reasignar recursos humanos que se dedicaban a tareas automatizables para que realicen actividades de mayor valor agregado. Y se completan las tareas ya automatizadas. Las mediciones que se realizaban con frecuencias diarias, quincenales y hasta mensuales se pueden efectuar en tiempo real: los desvíos de producción, las para- das innecesarias de equipos, los desperfectos en las máquinas. La certidumbre gana el terreno y lo imprevisible comienza a configurarse como un recuerdo lejano.

MÁS TALENTO DIGITAL

Digital Oil Fields implica un cambio en la forma de trabajo y, como tal, hace que sea necesaria la incorporación de nuevos roles de IT y de nuevos talentos en el área digital, como los científicos de datos, y la creación de salas de ope raciones interdisciplinarias, en la que expertos de las diferentes áreas cola boran, a partir de la información inte grada y obtenida en tiempo real, en la búsqueda de la mejor solución.

Las nuevas tecnologías habilitan a las compañías del segmento nuevas formas de operar, de generar valor, de optimizar los procesos, de automatizar los flujos de trabajo, de colaborar, de monitorear los activos de punta a punta con máxima eficiencia…Bienvenidos a la era del Digital Oil Field.

EN BUSCA DEL SANTO GRIAL

El paso previo para implementar una estrategia de Digital Oil Field es poner en valor los datos ya existentes. Con eso resuelto, se pasa al siguiente escalón: la sensorización que, a su vez, producirá un aluvión nuevo de datos, todos ellos obtenidos en tiempo real. El objetivo siguiente, el Santo Grial para las empresas del sector en términos de incorporación de innovación, es alcanzar la gestión integral de cada uno de los activos, es decir, llegar a que la tecnología, los procesos y la or­ ganización en su conjunto trabajen como un todo inte­ grado y que cada grupo que tenga alguna relación con ese activo tenga a su disposición la información y el co­ nocimiento para tomar las mejores decisiones posibles en cada momento.

30.000 KM2 mide el área de Vaca Muerta, en la Argentina. La zona ubicada en la Patagonia guarda la segunda reserva mundial no convencional de gas natural y la cuarta en materia de petróleo. La concentración de pozos que caracteri zan este tipo de producción simplifica la colocación de sensores y permite implementar de manera ágil una nueva estrategia de automatización, control de procesos, manejo de alarmas y ges tión basada en indicadores, dando pie a un auge del Digital Oil Field.

Los responsables de perforación tendrán en sus manos los insights para alcanzar sus objetivos. Al igual que, por ejemplo, los de mantenimiento. Pero ninguna deci­ sión que tome una de las partes afectará negativamen­ te a la otra, como solía ser costumbre en el sector. Cabe recordar que, históricamente, maximizar la perfor­ mance de una de las variables de la ecuación produc­ tiva, generaba el detrimento de otra. Por ejemplo, una mayor producción conllevaba a un incremento en los costos de mantenimiento. Cuando se logra una visión de 360 grados del activo, en cambio, la optimización es absoluta: el conocimiento profundo y coordinado permite obtener el mejor resultado posible, considerando todos las variables de la ecuación.

El salto hacia Digital Oil Field es verdaderamente re­ volucionario: no se trata de implementar un softwa­ re puntual ni de automatizar un proceso en parti­ cular. Implica un cambio de cultura operacional, nuevas formas de trabajo que compiten, en el seg­ mento del petróleo en especial, contra modelos y me­ canismos que llevan muchos años de desarrollo y re­ sultados comprobado. Por eso, es recomendable que los pilotos se desarrollen en campos no convencio­ nales: porque no existe un arraigo cultural tan fuer­ te en lo tradicional. El verdadero cambio está en la cabeza de todos y cada uno de los colaborado­ res de la empresa. Cuando se produce ese clic, enton­ ces sí, la organización estará lista para utilizar el más poderoso de los combustible: el de los datos.