En estos días, la palabra “metaverso” parece incorporarse en todas las discusiones. Pero más allá del revolucionario avance tecnológico que propone y de los cambios que generará este universo alternativo y virtual en nuestra forma de entretenernos, comunicarnos o trabajar, estamos también ante un evento que podría despertar una nueva “economía del metaverso”.

En efecto, ya empezamos a vislumbrar algunas novedades interesantes. Grandes marcas están vendiendo sus productos digitales, para uso exclusivo en el metaverso, a valores que se sitúan incluso por encima de sus contrapartes físicas. Podemos comprar desde carteras hasta zapatillas, pasando por un etcétera que crece minuto a minuto.

El concepto de propiedad digital

Y ese es solo el principio: el formato NFT, apoyado en la tecnología blockchain, cambió para siempre el concepto de propiedad digital. Los elementos en el universo virtual ya no pueden fraguarse ni multiplicarse al infinito. Existen certificados de autenticidad y de unicidad -o de escasez-, como es el caso de las criptomonedas. Adiós al simple copy y paste para duplicar un objeto que solo existe en el mundo online.

Las inversiones, por lo tanto, se están poniendo a la orden del día. Obras de arte, elementos coleccionables o incluso propiedades se compran y venden y cambian de valor, aún muy volátilmente, generando la ilusión de una riqueza inmediata. Un aspecto muy popular es el de las piezas relacionadas con equipos de fútbol, músicos o celebrities, también llamados token fans.

Nuevos trabajos, nuevas oportunidades

Ya existen empresas de bienes raíces que invierten en algunos terrenos de Metaverso que, si bien aún no tienen una gran circulación, se espera que crezcan exponencialmente, como es el caso de Decentraland.

El mundo virtual comienza así a replicar el real. Si ya se adquirió la tierra, probablemente se necesite de constructores, especialistas en 3D, expertos en texturas y otros profesionales -en roles que hasta ahora no existieron- para llevar adelante los proyectos.

También surgen consultoras, analistas y apoyaturas para guiar a los habitantes de este nuevo espacio en sus decisiones. Como por ejemplo cuándo conviene comprar una propiedad, dónde o cómo se vende y a quién.

Un mini capitalismo

No son los únicos nuevos trabajos que se están creando. En el mundo hay cada vez más personas que crían y luego venden los personajes que se necesitan para el juego Axie Infinity. En algunos países, como Filipinas, esta tendencia es un verdadero furor.

Del mismo modo, hay quienes se proponen para jugar y compartir lo que ganen con el dueño de los personajes. Una especie de modelo símil capitalista, una verdadera economía interna, encerrada en un único juego digital.

Hacia un mundo descentralizado

Las finanzas descentralizadas (DeFi) hacen su aparición en escena. Se pueden tomar créditos o préstamos contra activos digitales, sin que haya intervención de una entidad financiera formal. Un camino que abre enormes posibilidades pero que se encuentra aún ante grandes desafíos.

En la misma circunstancia se encuentran las DAO (sigla para organizaciones autónomas descentralizadas): empresas construidas sobre blockchain y basadas en contratos inteligentes perfectamente horizontal. Todos sus participantes cumplen un rol equivalente al de formar parte del directorio.

Estos son apenas algunos esbozos de una tendencia que recién se inicia y que, como toda proyección a futuro, tiene más incertidumbres que certezas.

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