La innovación está impulsando de manera revolucionaria la transformación digital de la industria farmacéutica. Más allá de digitalizar aspectos administrativos como el planeamiento de finanzas o la gestión de gastos, hoy se está modificando el núcleo exacto del negocio.

Desde big data e inteligencia artificial para acelerar los procesos de desarrollo y producción de fármacos cada vez más precisos hasta blockchain para optimizar el seguimiento del estado de las drogas utilizadas a lo largo de toda la cadena de valor o impedir que ingresen medicamentos falsificados, pasando por IoT (internet de las cosas) y RPA (automatización robótica de procesos) para optimizar la fabricación y los procesos en general. Las tecnologías emergentes son aliadas para acompañar un cambio que ya se venía produciendo en el segmento aún antes de la pandemia.

La transformación digital de la industria farmacéutica no involucra únicamente la implementación de aplicativos, sino un verdadero cambio en la manera de trabajar. Las estructuras verticales ceden terreno frente a esquemas colaborativos que aceleran la investigación y favorecen el intercambio con otras filiales u especialistas. De esta forma, se producen comunidades virtuales para compartir buenas prácticas y aspectos en la forma de trabajar que impiden la duplicación de esfuerzos.

Farmacoeconomía y Farmacovigilancia en la era de COVID-19

En una industria que necesita estar atenta a los cambios regulatorios y que cumple en paralelo un rol empresario y uno social, hay conceptos que se vuelven fundamentales. La farmacoeconomía hace un análisis de toda la estructura financiera para ver cómo impacta cada producto en el sistema de salud y en la sociedad. Los datos también son importanhttp://perspectiva.practia.global/industria-farmac…ormacion-digital/tes para la farmacovigilancia, que analiza el efecto de los medicamentos para predecir reacciones adversas y cuidar a los pacientes.

La inteligencia artificial también avanza entre las empresas del sector. Ya se están probando pilotos de reconocimiento de imágenes para detectar enfermedades así como análisis predictivo y machine learning para identificar oportunidades de negocio.

En cualquier caso, la agilidad no es una elección, sino un mecanismo clave de supervivencia. Las regulaciones cambian a la velocidad de la luz y situaciones como el COVID-19 que muestran el vértigo al que la industria puede necesitar reaccionar.

El futuro de la industria depende de los datos

Aún quedan muchos desafíos por delante. La Argentina por lo pronto necesita una mayor interoperabilidad de sistemas en el sector salud y una mayor adhesión a los estándares, para que el enorme volumen de datos que circula pueda utilizarse como un todo para alcanzar conclusiones más efectivas y resultados con mayor valor agregado.

De ser así y usar los datos para agregar valor al servicio, las farmacéuticas dejarán de ser “fabricantes de remedios”, para convertirse en empresas que brindan servicios personalizados de salud capaces de llevar el tratamiento exacto que cada individuo necesite con lo cual, en términos de transformación digital, la industria farmacéutica recién está pugnando por encontrar la receta más adecuada.

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