En estos días el Bitcoin está de nuevo en los titulares. La volatilidad de precios juega a favor y se baten récords de cotización casi cotidianamente. Por detrás, asoma una tecnología que determina la existencia y la confiabilidad de las criptomonedas, aunque no se limita a ellas en sus posibilidades. Blockchain o cadena de bloques es sinónimo de transparencia y en 2021 está cumpliendo dos décadas de existencia. En esta nota conoceremos más sobre la historia de Blockchain, desde sus orígenes hasta la actualidad.

La historia de Blockchain comenzó en 1991 

El objetivo que persiguieron sus creadores, Stuart Haber y W. Scott Stornetta (considerados los padres de esta tecnología), en 1991, fue crear una solución para que los documentos digitales con algún indicador de tiempo no pudiesen ser manipulados. Sin embargo, tal como suele ocurrir con muchos inventos revolucionarios, la propuesta nunca llegó a utilizarse y la patente caducó en 2004. Ese mismo año Hal Finney presentó RPoW (reusable proof of work, o prueba de trabajo reusable) que permitía registrar tokens en un servidor confiable en el que cualquier usuario podía verificar su exactitud e integridad en tiempo real.

Pero recién en 2008, gracias a Satoshi Nakamoto, se desconoce hasta la actualidad si se trata de una única persona o de un grupo, se conceptualizó lo que puede considerarse como la primera cadena de bloques de la historia. Consistía en un sistema descentralizado que permite construir registros digitales inviolables para transacciones de las que participan múltiples partes. Así, se alcanza la máxima transparencia en operaciones electrónicas, ya que garantiza que todos los involucrados tengan la última información disponible en tiempo real y que ésta no pueda ser alterada ni borrada.

A través de Blockchain el contenido del registro solo puede actualizarse agregando otro bloque vinculado al anterior. Cada bloque nuevo de la cadena se verifica por consenso de la comunidad participante de la transacción, sin necesidad de que exista un mediador.  En el caso de las monedas, por ejemplo, no es necesaria la presencia de un banco o de un Estado, lo que genera la posibilidad de ampliar el universo de transacciones transparentes más allá de las critpomonedas.

Una oportunidad con potencial para mejora 

Recientemente, se han realizado avances importantes para extender la llegada de esta tecnología. Por ejemplo, en 2013 el programador ruso Vitalik Buterin,  amplió el alcance la tecnología para abarcar contratos lo que luego se materializó con el lanzamiento de Ethereum. Ese mismo año la Fundación Linux presentó el proyecto Umbrella, luego conocido como Hyperledger, para fomentar el desarrollo colaborativo sobre blockchain.

A pesar de estos avances, como toda tecnología disruptiva blockchain tiene sus puntos débiles. El principal está relacionado con el enorme costo energético que supone su implementación. Frente a este desafío están apareciendo alternativas más eficientes, como Holochain, que combinan estrategias para alcanzar mejores resultados sin perder la confiabilidad.

Hasta aquí llega la historia de Blockchain en la actualidad. Con un pasado breve de apenas veinte años y un futuro que recién comienza a escribirse, esta tecnología promete generar más transparencia en cualquier tipo de transacción en medio de un ecosistema virtual que crece y cada vez necesita reglas más claras.