En el marco del ciclo Practia Talks, el experto en gestión del riesgo Lorenzo Preve explicó cuáles son las estrategias para prepararse en entornos inciertos y cumplir los objetivos con el mejor equipo de herramientas posible.

“Siempre pensamos en el futuro: con qué problemas nos vamos a enfrentar, qué obstáculos podemos encontrar”. Lorenzo Preve es director del Centro de Finanzas del IAE y un reconocido experto en gestión de riesgo. En su charla, brindada en el marco del ciclo Practia Talks y denominada “No fue cisne negro: ¿Vamos a seguir ignorando la gestión del cambio?”, abordó el análisis y la gestión del riesgo como elemento clave para su mitigación.

Preve arrancó su exposición con una analogía: un montañista está a punto de escalar la K2, la segunda montaña más alta del mundo y una de las más respetadas por los alpinistas por su dificultad, al punto que es la única en la que nadie logró hacer cumbre en invierno. “Lo primero es tener claro el objetivo, y no siempre es fácil de definir: muchos dirán que es llegar a la cumbre, por ejemplo, cuando en realidad se trata de llegar sano y salvo de regreso a la base”, ejemplificó. Luego destacó que si bien se realiza todo un planeamiento, incluyendo el equipamiento a usar, la estrategia de escalada y una agenda de actividades, existe una cantidad de situaciones que desvían de ese plan, algunas adversas (mal clima) y otras positivas (el camino es menos difícil de lo previsto).

“Todas las empresas cuentan con ese nivel de incertidumbre”, hizo luego la comparación, y enumeró el tipo de cambio, la tasa de interés, la inflación o cualquier otra variable macro o financiera como algunas de los elementos que generan volatilidad en los negocios. “Pero son muchas más: nadie pone en su plan de negocios que se le va a ir un empleado, cuando es algo que ocurre a menudo, porque renuncia, porque se jubila o porque se muere”, agregó. Y luego amplió el espectro de variables de riesgo: “desde problemas de compliance hasta seguridad de los datos, pasando por actividad sindical, cuestiones climáticas, accidentes, incendios o, por supuesto, la COVID-19, el número de cosas que impactan de repente en la operación, tanto de manera positiva como negativa, es notable”, dijo.

Esto ocurre, a su vez, en el marco de un mundo en permanente cambio. “El entorno está sufriendo modificaciones bruscas: envejecimiento poblacional que hace que la gente consume, ahorre y tenga necesidades de cuidado de salud diferentes, al tiempo que pone en jaque los modelos de jubilación y seguridad social, más una redistribución de la población con un crecimiento de las ciudades que implica un enorme desafío en transporte, seguridad, salud, alimentación, huella de carbono y, por supuesto, pandemias, todos retos que nos agarran bastante desprevenidos”, explicó Preve, quien agregó los cambios generacionales y las nuevas tecnologías como otros factores que produjeron sacudones en el mundo corporativo. “El 52% de las Fortune 500 desaparecieron del ranking entre 2000 y 2014, esto es, se achicaron, las compraron o se fusionaron o directamente se fundieron”, notó Preve quien, al mismo tiempo, destacó que emergen compañías “de las que hasta nos cuesta su modelo de negocios: nos hace ruido que sus empleados jueguen al ping pong o al metegol, no se sabe si sus operaciones son del todo legales y en muchos casos ni entendemos cómo ganan plata”, señaló.

El análisis de riesgo inicia por entender dónde impactan los riesgos y la incertidumbre en el proyecto. “La primera respuesta que recibo siempre ante esta pregunta es que afecta el flujo de fondos y el valor de la empresa”, dijo Preve. “Y eso es cierto, pero también puede dañar la reputación, la moral de los empleados, la producción o el medio ambiente, por eso es importante ante una estrategia de mitigación de riesgos establecer qué quiero proteger”, aportó. Una póliza de seguro nos resguarda en términos de flujo de fondos, pero no para salvaguardar la reputación.

Volviendo a la analogía del principio, Prevé destacó que para escalar una montaña una persona entrena, compra el equipamiento adecuado, se efectúa un chequeo médico y hasta establece un plan de rescate, mientras que no se prepara así para manejar su empresa en el día a día. “La diferencia está en el riesgo percibido”, apuntó Preve, quien dejó una frase de Peter Bernstein, autor de Against the Gods: “La palabra ‘riesgo’ viene del italiano antiguo risicare, ‘arriesgarse’, por lo que el riesgo es una elección, no una fatalidad”.

Preve recomendó como primera instancia para armar un plan de gestión de riesgos identificarlos: “No significa hacer una lista, sino tener una mirada amplia de la situación primero, luego una mirada más cercana y también el aporte de otras perspectivas, que pueden ser dadas por asesores o un equipo de trabajo compuesto por individuos que ejerzan otras profesiones o que tengan otras experiencias”, enumeró. El experto trajo a colación dos estudios sobre risk management generados en 2019: uno por la aseguradora Allianz y otro del World Economic Forum (WEF). En ambos aparece un escenario como el que produjo la COVID-19: en el primero, en el puesto 17, en el segundo, en el número 10 (ascendía al puesto 7 en China en un análisis por países). “La advertencia estaba, no la miramos”, indicó Prevé quien también señaló que el problema aparece en el informe A world at risk, del año pasado, y en “los famosos videítos de Bill Gates o Barack Obama que estamos viendo”.

Luego de identificar los riesgos llega la etapa de definirlos. “Si alguien me dice ‘ciberataque’ tengo que entender qué significa eso para poder mitigar: ¿Me van a bloquear las operaciones, a robar plata de mis cuentas bancarias?”, señaló el especialista. El siguiente paso es medir los riesgos. “Es un tema más complejo: hay que ver con qué datos se cuenta”, dijo y advirtió sobre el uso de información de eventos pasados: son siempre refleja toda la situación ni es extrapolable.

Otro elemento clave para gestionar los riesgos es desarrollar mitigantes: acciones que pueden bajar la probabilidad de ocurrencia o disminuir el impacto. “Cuando se cayó el famoso puente de Génova, en 2018, nadie había calculado la fatiga de los materiales ni el hecho de que en cinco décadas se pasó de 5 vehículos diarios a 5.000, si alguien hubiera seguido esos mitigantes probablemente la historia hubiese sido otra”, aseguró.

Los mitigantes se dividen en tres grupos: cobertura operativa, pólizas de seguros e instrumentos financieros derivados que permiten transferir al mercado riesgos que no queremos asumir en la empresa. Sobre el primero, Preve brindó el ejemplo de Corea del Sur, que armó en diciembre un simulacro de qué haría con su sistema de salud si una familia volviera de vacaciones en China con un virus de alta propagación en las vías respiratorias. “¿Es casualidad que haya sido uno de los países que mejor atravesó la COVID-19? No lo creo”, afirmó. “La clave está en preguntarnos qué hubiéramos hecho si nos avisaban que íbamos a estar dos meses encerrados en nuestras casas”, agregó. Sobre las pólizas, contó el caso del torneo de tenis de Wimbledon, que llevaba años pagando un seguro por potencial suspensión y que coronavirus mediante cobró 114 millones de euros.

Por último, Prevé indica que hay que implementar políticas de riesgo. “Se hace con una planilla sencilla, en la que cada fila es un riesgo y cada columna, una característica, un determinante o un mitigante de mucho riesgo, y también se pueden usar mapas de calor, una representación gráfica que revela qué riesgos deberían preocuparnos más y cuáles menos”, detalló.

“Sin riesgo no hay empresa: la clave es gestionarlos”, dijo Preve. “Se debe armar un equipo integral y seguir los determinantes para anticiparse a los eventos de forma tal de poder bloquearlos si son negativos o de aprovechar la oportunidad si tiene alguna asociada”. Para llevarlo a cabo, asegura, no hace falta más que algo de tiempo y una manera distinta de organizarnos.

Para finalizar, Preve reprodujo una charla que mantienen en una tira cómica Snoopy y su compañero Charlie Brown. “Un día nos vamos a morir”, dice el niño. “Es cierto, pero todos los otros días no”, responde el perro. “La mayoría de los días ningún cliente nos va a dejar de pagar, no se va a romper una máquina ni va a haber sequía, y es más fácil y cómodo actuar como que siempre será así, pero el día que alguna de esas cosas ocurra o que perdamos una oportunidad enorme, nos vamos a acordar del mal consejo que nos dio Snoopy”, concluyó.

Practia Talks es una serie de conferencias gratuitas en formato de webinar de aproximadamente una hora cada una, sobre temáticas de interés para los líderes. Es parte de las propuestas de difusión del conocimiento de Practia en tiempos de pandemia, que incluyen también la disponibilidad entre marzo y mayo del programa Practia Academy, con charlas sin costo sobre nuevas tecnologías, iniciativa que sumó más de 1.000 inscriptos.

INSCRIPCIONES: http://www.practia.global/practia-talks/