Digital Oil Field: La gran apuesta de las compañías petroleras 

Certeza donde antes había solo riesgo. Datos que reemplazan intuiciones. Modelos predictivos que desplazan suposiciones. Las compañías petroleras tienen muchas oportunidades por delante gracias a un modelo de transformación conocido como Digital Oil Field. Desde poder apostar a la optimización de las operaciones y la automatización de los flujos de trabajo hasta poder realizar nuevos modelos de negocios.

Concretamente, se trata de un paradigma que utiliza las nuevas tecnologías para digitalizar los procesos, incrementar la productividad y ganar eficiencias en cada tarea. Por ejemplo, utiliza internet de las cosas para sensorizar cada activo -aún aquellos que estén en locaciones en extremo remotas- de forma que se pueda llevar a cabo un mantenimiento eficaz que reaccione ante cada irregularidad o cambio de estado. Combinado con inteligencia artificial (IA) y herramientas predictivas, incluso es posible predecir una falla, de forma de minimizar el tiempo de inactividad.

También se aprovecha de la realidad aumentada y la realidad virtual para entrenar personas en cualquier sitio como si estuvieran en vivo en el lugar de los hechos, visualizar formaciones geológicas o simular tareas con maquinaria pesada. De nuevo, la IA y machine learning permiten determinar los sitios con mayor probabilidad de éxito para encarar una perforación. Esa información le puede ahorrar a una compañía meses de esfuerzo y millones de dólares.

Soluciones, beneficios y el desafío del cambio cultural

Entre las soluciones concretas que aporta Practia se cuenta la suite de software de Peloton, que integra la información de pozo en tiempo real y habilita la toma de decisiones basadas en datos de altísima calidad. Otra herramienta es Petrolink que se enfoca en la perforación: detecta pérdidas de tiempo “invisibles” y mitiga cualquier baja de productividad. Wirsolut, por su parte, trazabiliza la flota de vehículos, por ejemplo de aquellos que transportan arena a la zona de pozos, para visualizar desvíos de rutas, retrasos o mal uso de las unidades.

Los beneficios que obtienen las empresas del sector con este paradigma son notables. Para empezar, se eliminan la observación y las tareas manuales y, como consecuencia, disminuye de manera significativa la cantidad de errores por manipulación humana. La automatización habilita una reasignación de talento: aquellos recursos que se abocaban a actividades repetitivas pueden ahora enfocarse en tareas de mayor valor agregado. Gracias a los sensores, todas las mediciones pasan a ser en tiempo real, por lo que las decisiones alrededor de desvíos de producción o tiempo de parada de equipos se pueden tomar de inmediato, impidiendo que generen consecuencias complejas.

La principal barrera hacia este nuevo modelo de trabajo es cultural. El salto implica un cambio rotundo en ese sentido. Nuevas formas de trabajo compiten, en el segmento del petróleo en especial, contra modelos y mecanismos que llevan años de desarrollo y resultados comprobados. En el momento en que la alta gerencia da su apoyo y todos los colaboradores comprenden los beneficios de esta nueva forma de trabajar, entonces el concepto de Digital Oil Field logra arrancar a toda máquina.

 

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