La tentación de hacer más efectivo un vínculo, de incrementar las conversiones a toda costa o de convertir un simple call to action en un verdadero éxito lleva muchas veces al diseño de dark patterns o patrones oscuros. Éstas son interfaces que buscan engañar a los usuarios y los llevan por caminos que tal vez no querían elegir.

Un ejemplo de ello es, en una propuesta de capacitación, incluir una opción que sea “No, no quiero progresar en mi trabajo”, además de otra opción para aceptarla. Si bien se trata de una trampa sencilla, genera una presión emocional sobre el usuario a la hora de hacer click y elegir declinarla.

Lo mismo ocurre con las “pruebas gratuitas por 15 días” que piden una tarjeta de crédito a modo de garantía y que, sin aviso previo, comienzan a cobrarle al usuario que está obligado a avisar de la baja, cuando la lógica indica que debería ser al revés.

Tipos de dark patterns

Los patrones oscuros son diversos y comunes, aunque existe una tipificación sencilla estructurada por darkpatterns.org para reconocerlos:

  • Preguntas engañosas: son las que aparecen mientras se llena un formulario y que están orientadas a que el usuario responda algo diferente de lo que pretende.
  • Sneak into basket (espiar la canasta): introduce artículos adicionales en el carrito de compras, a menudo a partir de casillas de verificación ubicadas en otras páginas.
  • Roach motel (motel de cucarachas): una situación en las que es fácil entrar, pero difícil salir, como una suscripción premium.
  • Privacy Zuckering: nombrada así en honor a Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, motiva a compartir más información personal de la que uno deseaba exponer.
  • Prevención de comparación de precios: en una página de ventas, se colocan artilugios para que sea difícil comparar precios y el usuario no pueda tomar una decisión informada.
  • Desvío: el diseño centra la atención en algunos elementos para distraer respecto de otros.
  • Costos ocultos: cargos extra que aparecen en el último paso del proceso de pago, como gastos de envío o impuestos.
  • Bait and switch: cuando el usuario se da cuenta de que está sucediendo algo diferente -en general indeseable- a lo que esperaba.
  • Confirmshaming: la opción de rechazar una propuesta está redactada de tal forma que al usuario le avergüenza ir por esa alternativa, como en el ejemplo dado al principio de esta nota.
  • Anuncios disfrazados: se los presenta como contenido genuino para confundir al usuario y que haga clic sobre ellos.
  • Continuidad forzada: los mencionados cobros a las tarjetas de crédito una vez finalizados los períodos de prueba sin previo aviso.
  • Spam de amigos: se pide al usuario el correo electrónico o permisos en redes sociales con un fin deseable (conseguir más amigos) pero luego se envía spam a todos los contactos del titular del mail como si fuera un mensaje de él.

Patrones oscuros en contra del usuario

Se trata de una estrategia reñida con la ética, por un lado, y totalmente enfrentada con el concepto de customer centric, por el otro. Aquí no importan las necesidades, las preferencias ni los gustos del usuario, sino simplemente anteceder las necesidades de la empresa y engañarlo para conseguir lo que se quiere.

Es importante detectar y evitar este tipo de prácticas a la hora de diseñar las interfaces de páginas web y apps móviles. Tanto para brindar una excelente experiencia del usuario, así como para mantener la reputación de la compañía.

Ha habido casos de empresas demandadas por utilizar estos patrones, como LinkedIn. Debió pagar 13 millones de dólares por daños a cualquier usuario afectado por la opción “agregar conexiones”. Mediante ésta enviaba correos electrónicos a los contactos del usuario para que se registraran en la plataforma.

¿Te topaste recientemente con algún dark pattern? ¿Te ocupás de que no haya ninguno de estos patrones oscuros en las interfaces que tu empresa propone a tus clientes? Nos gustaría escucharte en nuestro Twitter.